Qué mirar antes de comprar equipo de ejercicio para casa
Cardio y fuerza ocupan espacio de forma muy distinta. Una
cinta o una bicicleta son muebles grandes que hay que plegar y arrinconar. El
material de fuerza es otra historia: un banco se pliega contra una pared y una
barra de dominadas vive en el marco de una puerta, sin tocar el suelo. Si tienes
poco sitio, empieza por lo segundo.
Exige la medida plegada por escrito. Aquí hay una trampa
curiosa: muchos fabricantes venden el producto como «plegable» y luego no
publican cuánto mide plegado, que es justamente el dato por el que lo
estás comprando. Cuando lo dan, la diferencia es enorme: una cinta que se queda
en 13,7 cm de grosor se guarda de canto contra una pared y te devuelve el 88 %
del suelo. Una que no lo dice puede quedarse en cualquier cosa.
El peso del aparato decide si lo vas a plegar. Suena obvio y
se ignora siempre. Un pedaleador de 2 kg lo guardas en un armario sin pensarlo;
una cinta de 23 kg la pliegas la primera semana y luego se queda puesta. Sé
honesto contigo mismo sobre cuántas veces vas a mover eso de verdad.
Piensa en los vecinos. En un piso, la resistencia magnética
de las bicicletas es silenciosa y una cinta no lo es nunca del todo. Si vives en
un edificio antiguo o entrenas de noche, es un factor tan real como el espacio.
Y si estás de alquiler, cuidado con todo lo que exija
taladrar. Hay barras de dominadas que se sujetan por presión en el marco sin un
solo tornillo y no dejan marca, pero solo funcionan en marcos de madera maciza o
ladrillo: en pladur no aguantan, y ahí el que se cae eres tú.