Qué mirar antes de comprar una cama que ahorre espacio
Vas a comprar a ciegas, y conviene saberlo. Es el problema
de toda la categoría: ningún fabricante publica cuántos litros guarda su
cama. Ni uno. En cualquier otra sección de esta web podemos decirte cuánto
cabe; aquí no, porque el dato no existe. Lo dejamos vacío en las fichas en
lugar de estimarlo, y si un vendedor te da una cifra, pídele que te diga de
dónde sale.
Cajones o hueco libre son cosas distintas. Una cama con
cajones integrados guarda de forma ordenada y accesible, pero solo lo que quepa
en ese cajón. Una estructura elevada sin cajones te deja altura libre debajo
para meter cajas, maletas o zapateros, que es más flexible y bastante más
barato, pero exige que compres las cajas y te agaches a sacarlas. Ninguna de
las dos es mejor: dependen de si prefieres orden o capacidad.
Los cajones necesitan sitio para abrirse. Un cajón lateral de 90 cm de
fondo necesita 90 cm libres a ese lado. En un dormitorio pequeño, donde la cama
suele ir pegada a una pared o encajada entre dos, eso puede dejar la mitad de
los cajones inutilizables. Mide el paso a ambos lados antes de elegir el lado
de apertura.
La otra familia: camas que se guardan. Si el problema no
es dónde meter la ropa de invierno sino dónde duerme quien viene a quedarse,
la cuenta cambia por completo. Aquí no importan los litros, importa cuánto
ocupa la cama los 360 días que nadie duerme en ella. Una cama plegable con
bastidor se queda en poco más de 25 cm de fondo y se empuja hasta un armario;
un colchón que se dobla en tres cabe en un altillo y pesa menos de 8 kg. La
diferencia entre las dos está en la altura a la que duermes y en el precio:
una es una cama de verdad, el otro es un colchón en el suelo por la cuarta
parte de dinero.
Desconfía de la cama plegable barata. Es la categoría
donde más se nota lo que pagas. Por debajo de cien euros casi todas son una
lona tensada sobre tubos: aguantan una noche de emergencia y poco más. Lo que
marca la diferencia es el colchón —muelles ensacados frente a espuma fina— y
la base, si es de láminas o de tela. Los dos datos aparecen en la ficha del
fabricante cuando el producto es bueno, y desaparecen cuando no lo es.
Sobre los canapés abatibles: son los que más guardan, sin
discusión. Pero es un mueble grande y pesado, con un mecanismo que depende de
montarlo bien: se monta una vez, en su sitio, y ya no se mueve. Antes de elegir
uno, mira que el fabricante publique cuánto peso aguantan los pistones y las
medidas del hueco interior.