Qué mirar antes de comprar una estantería estrecha
Lo que compras es un multiplicador de suelo. Una torre de
diez niveles sobre una base de 28 × 28 cm convierte 784 cm² de suelo en casi
7.900 cm² de superficie útil. Ese es el número que importa, y es el que
calculamos en cada ficha. Cuantos más niveles sobre la misma base, más rinde
el metro cuadrado que le cedes.
El fondo decide si entra o no entra. Antes de mirar nada
más, mide el hueco. Una estantería de 24 cm de fondo cabe junto a una puerta o
entre el sofá y la pared; una de 40 cm ya es un mueble que hay que ubicar. Y
comprueba también el paso de puerta: los muebles anchos que vienen
montados a veces no entran en el baño, que suele tener la puerta más estrecha
de la casa.
La carga es mucho menor de lo que imaginas. Aquí está la
sorpresa desagradable del sector: los fabricantes declaran entre 6 y 10 kg por
balda. Eso es toallas, botes, plantas o libros de bolsillo. No es una fila de
enciclopedias ni una batería de sartenes. Si vas a guardar peso de verdad,
necesitas otra categoría de mueble.
Busca los huecos muertos. El sitio sobre la cisterna del
inodoro, el hueco de 20 cm junto a la lavadora, la pared alta de un pasillo:
son metros que ya estás pagando en el alquiler o la hipoteca y que no usa
nadie. Un mueble diseñado para ocuparlos no te quita nada de suelo útil, y por
eso rinde más que una estantería convencional aunque guarde menos.
Y el antivuelco no es opcional. Cualquier mueble por encima
de metro y medio con una base estrecha necesita fijación a la pared,
especialmente si hay niños. Los buenos lo traen de serie; si el tuyo no, cómpralo
aparte.